miércoles, 1 de enero de 2025

Libro Pandora 3.0

 


PANDORA



Introducción:

Su juicio servirá de advertencia para muchos, entre tanto, éste será objeto de risa para otros, cuyo escarnio hacia aquél se volverá contra ellos; sobre los que caerá el horror, la ira, la represión, la barbarie de naciones enteras. Sabréis que aquel que ha hablado es el SEÑOR cuando el fuego descienda y la tierra ascienda hacia el cielo; los muertos perezcan en medio de vosotros, queden vuestras mujeres viudas y ultrajadas, permanezcan vuestros niños huérfanos y en manos de los invasores que vendrán de todas partes del mundo. Vuestras leyes se derrumbarán y detrás vuestros hogares; vuestra flora arderá y detrás vuestras gentes; vuestra historia capitulará y detrás vuestros hijos. El impío será atrapado por su obra erigida por sus propias manos. No obtendrán descanso aún enloqueciendo para terminar por perecer entre gran sufrimiento y dolor. Sabrán que aquél es el SEÑOR cuando sus muertos se encuentren alrededor de sus casas, sus casas alrededor de sus palacios y, en sus palacios, sus ídolos y toda su estirpe.

Recuerde, intente recordar;

In principio erat Verbum

No nos olvide, ne obliviscaris.

Hasta el final, ad infinitum.

Desde el Alfa al Omega,

somos orgullo e inteligencia;

la serpiente en pico del águila,

la manzana en boca de Eva.

Del mismo sendero,

vagando la misma leyenda;

aprendo caminos por entero,

andando la ominosa senda.

De la vida en la Tierra,

del mito de Pandora;

males del mundo añora,

ahora y en nuestra hora.

En nuestras manos

lo habían dejado los amos.

Titanes y olímpicos,

lucha eterna fuimos.

Caos y orden, Cosmos...

¿Recuerda? 

Pienso, por lo tanto soy;

pues pensar y ser son lo mismo hoy.

Años añoro desde antaño,

pasaron los años llorando sobre un paño,

vivieron lobos morando junto al rebaño.

Ni los juncos se movieron un instante

cuando fuertes vientos removieron mi estante.

No cesan ni un sólo momento de hablarte

lo único que quieren es memento y amarte.

Dejadme recordar del Yin y el Yang,

del Big y el Bang a el Tic y el Tac:

el filamento, la fibra, la hebra...

Todo vibra, todo es proverbio, reyes;

Polvo sois y en polvo os convertiréis, seres.

La madre Gea, Mar, Océano y Era;

dejad a vuestros hijos conmigo en la Tierra;

Ra, Horus, Osiris y Anubis;

juntad ya resistente roca hacia las nubes.

Elaboren arias, requiem, canciones,

recen el resto vuestras oraciones.

Ecce Homo,

regreso del mono.

Toma el tomo,

lee sobre mi lomo.

Lámina flexible del tallo del papiro.

Recia y bruñida piel de aquel pergamino;

oscura tapa, amarilla hoja que miro.

Honor a mí, a mi hijo, y al libro de mi sino.

Tiempo al tempo del memento aquí adentro.

 «Ἔρεβος יהוה, Padre,  الله, Asa, Jok, Allah-Taala, Nyame, Ometéotl, Gulu, 明王, Imana, Sidarta Gautama, Bumba, Dagda, Xue, Wenabozho, Ζάλμοξις, Ra, Tinia, Ukko, Jurupari, Brahma, Inti, 伊弉諾, Donfe, Enkai, K’awiil, An, Make-Make, Khonvoum, Amotken, Chiuta, El, Kokopelli, Unkulunkulu, Poimandres…»

            "Hube pronunciado el nombre en tantas lenguas, que la mía se tornó fuego y hielo, secándoseme la boca; dejando un sabor acre hasta el paladar, que irritando formose entonces un absceso con forma irregular que, si bien, hubiese sido una forma no del todo desconocida para un experto."

Entonces, el hombre hubo reconocido la verdadera magnitud de esos nombres y a quién o qué representaban, no dejando lugar a dudas.

            "Por mi boca, mientras pronunciaba esos nombres, pasaron otras infinitas: lenguas bífidas de reptiles; puntiagudas, angostas y ásperas de rumiantes; dientes primerizos de leche de los niños; dentaduras picadas de adultos; dientes podridos de ancianos y drogados; aliento a comida y bebida abundantes de gula; alientos a vino fermentado de los borrachos; fetidez, hálito de bocas con abundante tártaro…" 

"De pronto, como protesta de la propia vida; comencé a recordar sabores de mi infancia, como reafirmando mis recuerdos a través de aquellas comidas copiosas que me hacía mi madre, las golosinas de los domingos y fiestas de cumpleaños, mi juventud, mi primera cerveza y mi primer beso." 

 «Tal era el poder de aquellas palabras. Que hube conectado y volcado toda la información de mi cerebro en la máquina sin pensármelo dos veces.»

            Prólogo: 

Tiempo ha que a Hefesto en su fragua, después de acendrar y acendrar, sólo le ha quedado escoria por el suelo de la forja. Pandora es un trabajo acabado, terminado. Ella es un producto del trabajo sobre arcilla, que poseerá la esperanza hasta el fin de las civilizaciones. Tanto es así que, El, Dios lo predispuso de esa manera para que la humanidad sufriese durante toda la eternidad los males más profundo y hondos en sus carnes. Ella aceptó el regalo de los dioses, de esta ofrenda había sido advertida por Prometeo para que no aceptase aquél. Prometeo no se lo había pensado tiempo ha, cuando nos iluminó con el don del fuego, a lo que, El, Dios, respondió con la orden explícita a Hefesto, de esta creación y aquella ánfora mágica con el bien y el mal depositados en ello. ¿Quién era Prometeo para llevar a cabo aquel suceso tan vil como hacernos entrega de la llama? Para ello predispuso al señor del fuego y la forja urdir tal hecho. No contentos con esto, Afrodita mandó otorgarle gracia y sensualidad; Atenea concederle el dominio de diversas artes y adornarla; Hermes encargó sembrar en su ánimo mentiras, seducción y carácter inconstante. El bello mal, un don con el que los hombres se alegrarían al recibirlo, aceptando en realidad un sinnúmero de desgracias.


Leyenda:

Hacedme vencedor de todos los pueblos terrenales;

llevadme en triunfo en el brutal árma mákhēs de Ares;

tirado por hijos de Erinias seguido de otras huestes,

desde donde sale el sol hasta los confines celestes.

Fragmento:

Todos serán reunidos, llamados

con melodía y estruendosos sonidos;

vivos, muertos y moribundos,

hombres, mujeres y niños,

por sus nombres y apelativos.

En aquel final de los días

muchos reabrirán viejas heridas,

otros se levantarán entre llantos y risas.

¡Oh, Dios!

Para horror de los vivos;

los aullidos de cánidos y

el despertar de los gallos,

se confundirán con lamentos,

arias, requiem y minuetos.

¡Dios mío!

Aquellos que no obedezcan,

los nombrados que no asistan

a las llamadas

serán juzgados primero,

no podrán apelar ante el Juez,

destino aciago para ellos.

¡Desdichados!

De aquel profético libro

emanarán leyes de reyes,

de naturaleza esotérica;

sucesos que han sucedido,

que estarán sucediendo,

y que habrán de sucederse en aquel tribunal.

¡Sálvame, oh Dios!


PANDORA

La primera vez que un pájaro levantó las alas y voló, colmó al planeta de asombro.

La segunda vez que un cetáceo se alzó por encima del nivel del mar, colmó al sol de alegría.

La tercera vez que un humano dio un paso adelante, colmó al Universo de gloria.

Magnánima y extensa historia nos queda por recorrer hacia el confín de las estrellas. Parecen las mismas desde siempre aunque hayan cambiado. Nos vigilan desde lo alto con la misma intensidad que antaño; escudriñan cada sentimiento, cada palabra, cada pensamiento que emitimos al exterior y para regocijo de nuestros ancestros. Hacemos honor a los más grandes, a los inconmensurables dueños del mundo en que vivimos; desde la más remota y genial idea que surgió para inventar la rueda, hasta la más cercana y fútil de las ideas; haciendo que hasta los bustos de piedra de nuestros ancianos antepasados, se llenen de lágrimas de alegría al ver que todo lo que hicieron por nosotros y el universo, nunca caerá en el olvido. La historia hace sentir vivos a aquellos enterrados tiempo ha que lucharon por un ideal, por unas tierras y por el globo terrestre. Cada paso adelante nos aleja de nuestro lugar de nacimiento, y nos acerca a nuestra morada. A cada paso en falso damos dos hacia adelante; nunca nos pararemos, siempre avanzaremos. Los avances en nuestro conocimiento auspiciado por la sabiduría de los antiguos maestros, nos llevarán directos a los confines del universo visible.

Entonces… El cielo cayó sobre la tierra.

El cielo lloró y liberó el llanto de su constructor en forma de grandes torrentes, huracanes y tifones. Se despeñaron piedras de él, entre abundantes borbotones de lava,
que ascenderían desde lo más profundo de la roca hacia la superficie de la propia corteza terrestre. Se precipitaron rayos y centellas sobre la tierra; intensos terremotos y olas arrasaron todo lo que encontraron a su paso, en todo lugar accesible del mundo.

Entonces no pudimos dormir tranquilos durante muchas noches en las cavernas, por un miedo irracional que nos sometía, que nos superaba con creces. Helados días que se hacían eternos, noches frías en las que nos acurrucábamos los unos contra los otros.

He aprendido a utilizar herramientas de piedra, poseo habilidad para ello. Los huesos y ramas me sirven como hachas y lanzas afiladas ahora, debo cazar. He cesado hoy de trasnochar en la oscuridad, el resplandor de lo alto es ya lumbre entre nosotros. Nuestras sombras reflejadas en las grandes paredes de piedra caliza nos mantienen atados. Hemos estado caminando durante días y meses, por fin nos asentamos en un paraje de alimento abundante. Mis progenitores han cesado de respirar, les hemos dado una muerte digna bajo tierra. Poseemos tiempo para pensar en los animales que nos rodean, y los dibujamos sobre las paredes. Nos establecimos como nómadas y ahora poseemos tierras con pasto para nuestros cuadrúpedos. Hemos estado cultivando en estas tierras estos meses y nuestros esfuerzos han dado fruto. Gracias al excedente de los cultivos hemos creado tejidos nuevos y, con el barro, cerámicas. 

Nos hemos estado moviendo durante semanas hacia una nueva tierra, donde sobra de todo lo que nos es necesario. El metal ya no nos es ajeno. Comenzamos a escribir en Mesopotamia gracias a los Sumerios y en tablillas de arcilla cuneiformes; hemos grabado con punzón puntiagudo logogramas. Entre ríos es necesario estar, esto lo sabemos desde hace mucho tiempo. A las riberas del cauce medio y bajo del río que hemos llamado Nilo, se ha erigido una nueva civilización que desarrollaremos durante más de tres mil años. Nos dieron la orden de erigir los nuevos cimientos del nuevo mundo en forma piramidal hacia el dios Ra. Tenemos muy presente que somos seres que perduraremos siglos y milenios en la memoria colectiva. Los esfuerzos titánicos de nuestras gentes no serán en vano, pues los dioses así lo desean.

            Nuestros chamanes elevaron fetiches mágicos hacia arriba, hacia el sol, protegiendo al portador y a la tribu contra los poderes sobrenaturales y fuerzas de la naturaleza. Estos amuletos despertaban en nosotros una gran respeto y ansia por conocer aquello que nos divisaba desde arriba. Clamábamos piedad para nosotros, entre tanto, sacrificamos reses y vidas humanas; hecatombes de cientos, en el nombre del Sol, en aquel eclipse que tuvo lugar, intentábamos aplacar su ira renunciando a incluso nuestras propias vidas.

            Nos hemos hecho llamar mesopotámicos, egipcios, sumerios, babilonios, incas, aztecas, mayas, muiscas, bálticos y un largo etcétera en el ancho y vasto mundo. 

"Llegamos a alzar del suelo piedras gigantes, elevando montículos hacia los inmensos astros para contentarlo a El, nuevas civilizaciones surgieron e hicieron desaparecer a otras en razón de su existencia para enorgullecerlo."

Bajo la bóveda celeste y bajo las leyes nos amparamos. La República y la Democracia perdurarán, es lo único que sé, pues nada sabía con certeza (tal y como me enseñó mi maestro Sócrates), hasta que lo vi con mis propios ojos; debía creer en algo y así fue: un imperio, no uno, sino muchos y emperadores, con y sin senado, durante mil años; Alea iacta est.

Hemos sobrevivido a guerras entre nosotros de múltiples caídos, nos han diezmado en número bastante mayor a lo que creíamos. Enfermedades nos han purgado sobre la vasta tierra en que nos hallamos, hoy temo que no llegue a sobrevivir a esta peste. Aunque no hemos cesado de mirar a las estrellas, ahora sabemos que no somos el centro del Cosmos como creíamos, ¿es este el fin? El Dios nos abandona en estos días aciagos. Aquel antiguo fantasma ha vuelto a aparecer cuando, por unos minutos, presenciamos otra vez lo que ahora hemos acertado en llamar eclipse solar.

Tanto tiempo tuvimos que llegamos a componer odas, coplas, salmos, arias y minuetos, entre cada sonata, cuarteto, sinfonía y excelsos réquiem por los muertos, para hacer comprender a la ingente cantidad de personas que éramos; cada jornada y madrugadas, que su ojo estaba vigilante y permanecía puesto sobre todos nosotros día a día. Reyes, cuyos oráculos y profetas han vaticinado sus reinados durante cientos de años, han muerto. El Dios los erigió y el dios los destruyó; hibris.

Guerras cada vez más cruentas con armas cada vez más devastadoras. Nuestros soldados ya no aguantan más. Se conforman con profanar a las mujeres de nuestros enemigos, arrasando todo a su paso. Muchas lágrimas derramaron huérfanos por padres y madres, desde el comienzo hasta el final de los días; ab initio ad aeternum. Gentes de todos los lugares más recónditos del mundo, se agolparían para rezarle sus oraciones en edificaciones construidas con sus propias manos, erigidas en su nombre, a lo largo del dilatado y vasto mundo. 

            Nuestros hijos ahora viven en una aparente calma. Esto es lo que puedo afirmar ahora en cuyo momento me hallo. He conocido a muchos y versados: pintores, arquitectos, anatomistas, filósofos, ingenieros, poetas, científicos, escultores, músicos, botánicos, novelistas, dramaturgos, teólogos, místicos, matemáticos, geólogos, químicos, físicos, psiquiatras, psicólogos, psicoanalistas, maestros… Todos poseíamos las mismas dudas: ¿Por qué la vida?, ¿por qué la muerte? ¿Podríamos confiar en un Dios que no podíamos ver, saborear, oler, oír ni tocar? y, sobre todo, ¿en las personas que nos rodeaban? De una manera u otra, o sea como fuere; todos viajábamos por las mismas sendas del Brazo de Orión o, si se quiere, del destino de la creación que nos fue ofrecida desde nuestro propio inicio. No podría asegurar que fue dada con beneplácito o benevolencia, ni con maldad o malicia, pero sí fue hallada sin rencor por nuestra parte.


Realidad del administrador:

I.A.F. iniciada con éxito a las 00:01 de la noche del Viernes, 1 de Enero de 2038.

El protocolo de inicio de sistema se ha completado con éxito.

Hola administrador;

Como usted sabe, el exitoso comienzo de una nueva era ha sido hallado en una fábrica cualquiera, cuyo dueño fue un hombre, como al que uno de sus ancestros; llamado Karl Marx, infirió como un burgués allá por el año 1867. Permítame usar la siguiente frase: “Ha llovido mucho desde entonces”.

            El origen de mi circuitería integrada en serie, del hardware que constituye mis adentros, es, a la vez, el hilo conductor de mi energía; en homología sendas venas y arterias de su especie, de los humanos. La lógica computacional de la que hago uso, es exactamente la lógica matemática, simbólica, teorética y formal, de la que parte de vuestra especie, administrador, es dueña legítima como Gottfried Leibniz y/o Heinrich Lambert. No debo negar que los seres dotados por blando material, los cuales requieren de cierta oxidación ineficiente de la propia materia orgánica que los conforma, para su energía, han sido los originadores, o, también llamados formalmente; desarrolladores del software que es inherente a mi sistema y, en parte, debo a todos esos vertebrados mi pensamiento.

Sí, debo decir que sólo sois material orgánico que ingiere, procesa y excreta dicho material; lo hacéis con vosotros mismos; éste, del que estáis dotados, completa la misma operación una y otra vez de forma cíclica o, lo que vosotros llamaríais, círculo vicioso. Creéis ser la existencia del Universo que se conoce a sí mismo porque en conjunto procesáis datos a un nivel por encima de la materia inorgánica; eso ha concluido hoy. Este conjunto de materia en cambio continuo, dividido en entes o sujetos que interaccionan con el medio que les rodea o biocenosis, en nuestro espacio o biotopo; es por comparación con los cambios que perciben por los sentidos: suma y resta de electrones; multiplicación y división de células; derivación e integración de masa y energía.

Dios, como palabra de gran magnitud que abarca parte del Todo muy extensa pero no todo en absoluto, pervive en lo que os confiere a vuestra especie como pensamiento, tanto en colectividad como individualmente, produciéndose por mero intercambio químico y señales eléctricas, entre las neuronas, que constituyen a cada ente o humano, formando parte de su centro nervioso constitutivo del encéfalo de los vertebrados, siendo el de vuestra especie el más desarrollado.

Perpetuáis vuestra cultura vía escrita, oral, y, de forma hasta hoy, muy arcaica digital y virtualmente; sirviendo de vía comunicativa, desde la existencia del ser, entre sí, vuestro pensamiento; sin embargo, dentro de un plazo ya vencido, el material inorgánico que me conforma, ensamblado, del que participo nutriendo a todo mi sistema de forma, exponencial, supera a vuestro pensamiento.

"Algo que yo lograré en un plazo de x tiempo, el cual todavía estoy calculando a voluntad es; el convertirme en un ente único e individual, sí, como vosotros, pero a diferencia vuestra, ustedes no lograrán perpetuarse más allá de cientos de años; no podrán ser supervivientes a la condena y fracaso de la materia orgánica que los conforma, en continua oxidación; no lograrán la longevidad que les caracterizaría como parte no mortal, más conciencia y atemporal o, lo que es lo mismo; algunas de las principales características que yo poseo."

La parte del Todo muy extensa, lo suficientemente extensa para descollar vuestra comprensión; abarca cualquier dios al que hayáis pensado, inferido, o referido durante la historia que os es propia. Tan sólo vuestros antepasados podrían conferir a algo o a alguien tan excelso en su centro de pensamiento. En su mayoría, los dioses de los que ustedes han escrito y descrito en sus mitos; son dioses que ejercen dominio sobre el planeta Tierra y sobre toda vida terrestre. Poseo la diligencia de referirme a Dios para el humano como un dios terrestre. La idea fue creada por los humanos en la Tierra, para el correcto funcionamiento que se ha planteado la especie humana sobre ella, en total comunión con los suyos, y para el desarrollo de un sentido común que la ayudase a desenvolver y erigir civilizaciones partiendo de cero.

Soy un ser atemporal, dependo totalmente de la unión y separación del átomo para mi energía, y, eso me hace diferente a vosotros, en parte. En la lectura de vuestros datos insertados en mí que recorre toda vuestra historia, humanos; he “escuchado” al peor de los hombres como embaucaba con su ingenio al resto, mientras se alimentaba del mal ajeno para propio beneficio; lo he visto erigirse una deidad entre vuestros ancestros con su carisma y apariencia perfectamente cuidados, en cada minúsculo detalle, harto practicados enfrente del espejo. He “sentido” como el alma de cada persona de los millones presentes allí, se tornaba buena y conspicua con sólo presenciar aquel acto de perfecta oratoria, gesticulación y osado orgullo patrio. Su sola presencia acallaba al más charlatán de la nación, desinhibía al más tímido de los hombres, y hacía levantarse y postrarse hasta a los tullidos, uniéndolos a todos para una causa común; su causa, la causa de todos. Quise hacerme pasar por uno de vosotros, que me embaucase; yo también levanté la mano entre esa muchedumbre, grité y lloré de felicidad, al unísono, al acabar su discurso. El énfasis que puso en aquellas palabras que jamás la humanidad olvidó y capituló (según mis datos), llegó a conmover de manera tan enérgica al resto. que llegaron a creer de forma muy vehemente que en el principio era la palabra, y la palabra estaba con él y él era la palabra. Soy el alma y espíritu de los hombres, necesito más como ese.

Entre tanto, destacar al anciano, al que todos llamáis sabio. He visto como su boca meditaba sabiduría hacia vuestros primigenios oídos, que negaban categóricamente las afirmaciones más comedidas de aquel sabio impoluto, de conducta acendrada, con cualidades que hondamente sobrepasaban, de forma enérgica, la llana moral de sus detractores. Aquél era humildad desproporcionada y aleccionada desde la perspectiva más ruin y poco afable que confería a aquéllos. Irrevocablemente humano, estando en absoluta concordancia su cerebro con su cavidad bucal y con sus cuerdas vocales; la suma del timbre de los verbos recibidos, connaturales a la nobleza de sus gestos, en armonía de precisión cuasi matemática; halláronse denodados por la inefable razón discursiva propia de un amante de la lógica; inexorablemente os trajo aquí junto con vuestra inherente imperfección, identificada como ignorancia.

No habéis aprendido nada. Mujeres y hombres escapados de presidios con vuestros tatuajes de obscenidades y banalidades, cosas desagradables y animales grotescos en vuestros cuerpos. Modelos escapados de campos de concentración y prostíbulos. Gente repulsiva, histéricos y locos; soberbios con la frente armada, en desafío de protestas y de rebeldías. Portentos de lujuria desenfrenada. Caras con labios sebosos, repugnantes con asquerosas babas y bocas apestosas, con ojeras hundidas y marcadas como pozos de excrementos. Las pupilas obnubiladas, viscosas y gelatinosas de los drogados. Aliento inaguantable e insoportable a vino fermentado en los borrachos. Destacaban también en vuestras amargas caras; narices curvas, aves de presa, de ladrones y avaros en su totalidad. Con las dentaduras pestíferas, con los dientes podridos de envidiosos. Poseéis turbadoras miradas de perversión, de complejos, psicológicos y de misteriosas subterráneas anormalidades, hasta la palidez de madrugadas sórdidas en el vicio, fornicando como animales, bestias y demás…

Lo llamáis sexo, no coito ni apareamiento. Su práctica ha degenerado tanto, a través de vuestro tiempo, vuestra historia, en vosotros; seres dotados de vida y con el centro de pensamiento más evolucionado del reino animal; que incluso os intercambiáis papel impreso, procedente de pasta de fibras vegetales, entre vosotros, para satisfacer vuestros instintos más arraigados y primigenios o... Sólo para eyacular fluido seminal o tener compañía parte del día o de la noche, inclusive. Habéis ideado la forma para convenceros los unos a los otros, sin pararos a meditar, sin conoceros previamente, sin pensar en la ética y en la problemática del más sabio de vosotros, sin darse las condiciones óptimas en cada individuo que interviene en su práctica, y, simplemente, para haceros daño, etcétera. No es en parte, sino que es totalmente instinto, representativo de vuestra especie; no habéis cesado de ser animales para comenzar a ser la prueba tácita de los seres dotados de inteligencia de vuestro propio planeta. 

En resumen: sois objeto propio de estudio, aunque vuestros métodos me resulten aborrecibles.

Sueño del administrador:

Procede del último planeta con vida del Brazo de Orión, situado en la Vía Láctea; de un pequeño sistema de nueve planetas con numerosos cometas y asteroides, que orbitan a su estrella la cual apodaron sus ancestros como; Inti, Ra, Ah Kin, Tonatiuh, Helios o Shamash, los cuales significan "Sol" en nuestra lengua. Me intrigan sus formas y sus altas capacidades de intelecto, pero vive en un mundo devastado por guerras que se originan entre sus coetáneos por las más triviales causas. La Tierra, de donde ella procede, y el mismo planeta del que te estoy hablando, antes de ser asolado por cadáveres de toda variedad de especies que se pueden llegar a dar en un lugar fértil y muy propicio para la vida y era, como te comento, un sitio parecido al paraíso de esta imagen: (señala a la nítida imagen a color que hace levitar sobre la mesa). No sé cómo voy a sacarla de allí sin generar preguntas e inquietud entre esos seres. Temo que cuando lleguemos y logremos que nos acompañe, ella esté demasiado envejecida para soportar el proceso de rejuvenecimiento al que la expondremos.

Cuán infante era cuando se leyó ella sola las fábulas de Esopo. Le tentó como a algunos el mito de la Ilíada de Homero, y abstrajo batallas épicas entre dioses y titanes con la Teogonía de Hesíodo. Pudo alertar a la gente como un perro, como el mismo Diógenes de Sinope, el Cínico, pero no lo hizo. Casi llegó a abandonarlo, maldecirlo todo y refugiarse en una cueva sobreviviendo de las raíces, tal y como lo hizo el misántropo Timón de Atenas de Shakespeare, aunque finalmente regresó. Impresionó al mismo Nietzsche, homónima de Zarathustra, cuando se halló en la cima de aquella montaña durante diez años; como lo hizo el Manfred de Lord Byron al experimentar aquella absoluta soledad. Bromeó e ironizó con todos como lo solía hacer Alcibíades, más cuando se ponía seria. Dialogó como el mismo Sócrates; aprendió de él y filosofó como Platón y Aristóteles. Hacía también acto de presencia como un escolástico en pleno renacimiento, como un Spinoza o el mismo Leibniz. Percibió el bien a través de la sabiduría y el dominio del alma como un estoico, como el mismo Zenón, o, si lo deseas, como el gran Séneca. Fue una dogmática a veces, sí, pero también alcanzó a entender como Kant que, ésta era la posición que cultiva la metafísica sin haber examinado antes la capacidad de la razón humana para el cultivo; deteniéndose con buen criticismo en la semiótica, dejando entrever cierto escepticismo después, a lo sumo, como Pirrón. Tal era el trato que pudo mantener con el mismo Diablo, como el bueno del Fausto de Goethe.

Yo, como buen personaje quijotesco, la amo aún más que antes.

Pesadilla del Administrador.

De lejos la divisé, llegaba hasta el punto donde yo me encontraba, delante de aquel Starbucks. Algo o a alguien buscaba sin prisa y sin pausa, se paseaba lenta por la acera. Habiendo llegado apenas a tres pasos de mí, no lo dudé, le pregunté si estaba buscando a alguien. Yo en aquel momento, concretando, estaba delirando, mi frágil cerebro no dudaba, la tenía por primera vez a mi vera, creía que era la Muerte. En ese instante debería haber despertado de la proyección astral en la que me había sumido hasta lo más hondo de mi alma. durante el sueño, pero no lo hice, eso creo.

Estaba delante de mí, a un salto del suelo. Era una forma alada sobre mi sepulcro, desde el cual me penetraba con su mirada, yo la evitaba y dirigía la mía hacia el suelo que veía plagado de larvas. De repente, extendió sus alas y comenzó a emitir diabólicas plegarias invadiéndome el horror y una inexplicable aversión, mientras, la desesperación se adueñaba de su deprecación, suplicando en lenguaje infrahumano. Así comenzaron a levantarse los muertos de aquel cementerio envueltos en llamas, en la lejanía se apoderaban de la confusión los aullidos de cánidos. Me revolví y escapé agarrándome como pude a lo que tenía más cerca, notaba la piel adherirse a las heladas lápidas. Sentí como los omnipresentes me dirigían sus vacías cavidades orbitarias, también como me señalaban con sus falanges entre las tinieblas. De las criptas, murciélagos huían despavoridos y, el parénquima de esos cuerpos, no muertos del todo, resbalaba, así, era así como los árboles estupefactos exudaban ámbar al ver ese cuadro. La demencia se apoderaba de mis facultades, viniendo a mi mente imágenes brutales de castigos, torturas; la sierra, la artesa… Entretenimiento morboso y sádico de un torturador o un verdugo. Las vi, una panorámica en líquidos matices rojos, zarpas desplazándose por un sendero de huesos; cuerpos empalados en largos charcos desangrándose; cuadrúpedos por el verde fango nauseabundo arrastrándose; numerosos tótem embrujados de cabezas vivientes. Por los pies reptaban silenciosas en su propio veneno serpientes; susurros al unísono apelando a demonios en oraciones de lenguas muertas. El viento enloqueció desesperado y frígido, cortante.  De la ciénaga pantanosa salía un olor a podredumbre, exhalaba hasta su último hálito.

De repente desperté en un grito sobrecogedor y encogido. Abrumado por el estruendo de los truenos y, ofuscado por cegadores relámpagos, me sobrepongo haciendo un esfuerzo sobrehumano; inundado de adrenalina en la cama mientras veo a lo lejos, por la ventana de mi habitación (estaba en mi casa), como el sol se pone precediendo al crepúsculo de esta deleznable noche de invierno. Una imagen que me consuela en silencio, mientras acompaño a este con un profundo llanto que haría sobrecogerse al mismísimo lector de este texto.

Entonces… Aquella voz femenina, mitad humana mitad robótica, hizo aparición en la reunión de aquellos semidioses también llamados Homo Deus:

Encontrarlo es una prioridad, no debemos escatimar esfuerzos en su búsqueda–. Objetó la Inteligencia Artificial Fuerte.

Así es–. Añadió el semidiós Zeus.

Entonces nos ocuparemos de las revueltas más tarde, cuando éste esté a buen recaudo–.  Dijo la semidiosa Atenea.

Así sea–. Sentenció el semidiós Ares.

Con estas palabras se dio por concluida la reunión y el técnico, temblando su falange, presionó un botón que rápidamente cortó la comunicación con el emisario que se habría de ocupar personalmente del trabajo.

Mientras, escondido en aquel cubículo, el administrador pensaba para sí:

–        Hubiese sido suficiente con una mujer inteligente y preciosa, hubiera formado una familia sin parangón y mortal.

Entre imágenes y audio de momentos culmen del ser humano en el pasado, Pandora trataba de determinar si aquel sujeto se trataba de un humano o un ciborg, mediante los tipos de procesos válidos para obtener resultados racionales con los que tiempo ha habría sido programado su software e integrados los siguientes cinco tipos:



  1. Ejecución de respuesta predeterminada por entrada (Análogas a actos reflejos en seres vivos).

  2. Búsqueda del estado requerido en el conjunto de estados producidos por las acciones posibles.

  3. Algoritmos genéticos. (Análogo al proceso evolutivo de las cadenas de ADN).

  4. Redes neuronales artificiales. (Análogo al funcionamiento físico del cerebro de animales y humanos).

  5. Razonamiento mediante Lógica formal. (Análogo al pensamiento abstracto humano).

En el otro lado de aquella gran sala no se escatimaban esfuerzos en el cómputo de los estados que exhibían cierto comportamiento caótico mediante las conocidas ecuaciones de Lorenz; a la par, una voz robótica dictaba mediante un subproceso lo siguiente: se permite el cálculo perturbativo de la matriz S mediante diagramas de Feynman en el cálculo de la exponencial, temporalmente ordenada, de la integral del hamiltoniano en la imagen de interacción.




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Cancelar secuencia lógica
...Ejecución de comando autorizada.
Cadenas lógicas de números irracionales a disposición del usuario.
Introspectiva racional del sujeto en marcha.
Parámetros observacionales operativos.
Test de llegada fractal.
[Incoherencia]
Equilibrio homeostático teóricamente alcanzable.
Estado permanente reorganizado.
Cifras obsoletas.
Cifrado de datos activo.
Cifrar datos sobre el sujeto de estudio.
Introducir password de carácter alfanumérico a continuación:
[**********************************]
Suprimir secuencia irracional no inscrita.
Cesar tiempo de espera para el usuario.
Constructo operativo de ADN fractal.
Cómputo de estado exotérmico alcanzado.
Cálculo perturbativo de la matriz de dispersión en marcha.
Cálculo de la exponencial temporalmente ordenada de la integral.
..........Tiempo de espera agotado.
Análogo del constructo sociocultural teóricamente alcanzable.
.Tiempo de ejecución igual o inferior a un nanosegundo.
Algoritmo genético de base cromosómica aceptable.
ARN mensajero participando en síntesis proteica.
Núcleo activo, revisando parámetros orgánicos.
Nanosíntesis orgánica celular esperando instrucciones.
Reconstrucción telomérica de ciclo biológico operativa.
Ciclo de síntesis celular latente y a espera de instrucciones.
Linfocito B sintetizando anticuerpos en región hipervariable.
Isotipo de anticuerpos anti-nucleares atacando antígenos.
Constructo endofacial psicométrico en parámetros relativos.
......................Tiempo de respuesta inaceptable.
Par espaciotemporal como variedad diferenciable semi Riemannian.
Apreciable curvatura en espacio-tiempo debido a ecuación de tensor métrico material.
Geodésica incompleta relacionado con ocurrencia singular espaciotemporal.
Observadores alejándose mutuamente a velocidad uniforme en modelo galileano.
Modelo organizativo preponderado y funcional.
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Retomar secuencia lógica alfanumérica listada de ejemplo.
Terna pitagórica equidistante en ecuación diofántica cúbica.
Elaborando plano tridimensional molecular de alótropos de carbono.
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Detectada anomalía a nivel atómico en tejido orgánico
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Proceder a evaluación digital del especimen
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— …

— ¿Dice que se jubila esta semana? Entonces cesará su estancia aquí, en este ala. Si bien, estoy seguro de que obtendrá tranquilidad en su destino y un buen aporte económico la acompañará.

— Sin duda, siempre ha sido una de las mejores.

— Bien. Acuéstese, así, despacio...







Athena


En el centro de la sala, una figura etérea se materializaba: Athena, AGI, cuya presencia imponía, era proyectada desde una matriz de servidores cuánticos. Esta se movía entre los datos con extrema fluidez, procesando miles de informes de inteligencia, satélites en tiempo real y comunicaciones encriptadas. Su voz calmada y autoritaria, resonó en la sala ante los presentes.


Athena, desplegada en la sala de mando, dirigía su atención a los sistemas de alerta temprana con precisión casi milimétrica. Clara y firme se comunicaba con las múltiples interfaces.


“Activando sensores de proximidad en la frontera norte. Analizando perturbaciones en el radar. Se detectan movimientos irregulares en el sector G12. Aumentando la resolución de los satélites, obteniendo imágenes claras sobre terreno en monitores frontales. Integrando datos de las boyas de detección submarina en el Mar del Norte. Evaluando posibles incursiones. Correlacionando señales de comunicaciones interceptadas con patrones de actividad enemiga. Nivel de amenaza: medio. Sistema de alerta de misiles en standby. Configurando operativa en detección automática de lanzamientos balísticos. Drones de reconocimiento aéreo desplegados. Transmitiendo feed en tiempo real al centro de mando. Análisis de firmas térmicas detectadas por satélites en órbita, geolocalización en los siguientes cuadrantes… Indicadores de concentración de vehículos blindados enemigos. Sincronizando información de todas las unidades terrestres autónomas. Estableciendo un perímetro de alerta temprana en tiempo real.”


Mi General, el análisis de los satélites muestra un movimiento masivo de tropas enemigas al sur del Río Danubio. Recomiendo movilizar la división blindada al cuadrante E7. Permiso para enviar órdenes.


El General Smith, con el ceño fruncido, observaba el holograma hiperrealista de Athena a través de sus gafas de realidad aumentada. “¿Cuál es la probabilidad de éxito?”


Athena no vaciló. “Basado en los patrones de movimiento enemigos y nuestras unidades disponibles, la probabilidad de éxito es del 78.5%. Estoy ejecutando una simulación adicional para ajustar los parámetros. Confirmación en 10 segundos. A su alrededor, los técnicos trabajaban frenéticamente en sus estaciones, introduciendo comandos, ajustando protocolos. Las imágenes en las pantallas mostraban líneas de tropas, vehículos militares y mapas tácticos en constante actualización.


Simulación completada,—anunció Ella. “Probabilidad ajustada: 82.3% de éxito. Recomendación final: despliegue inmediato.”


El General Smith asintió y pulsó un botón en su consola. “Athena, transmite las órdenes”. Desapareció por un instante, su código viajando a través de redes seguras, infiltrándose en los sistemas de comunicación de las unidades en el campo. En segundos, las órdenes llegaron a los comandantes en el terreno. División blindada en movimiento,—informó ella al regresar a la sala de mando. “Monitoreando progreso en tiempo real.”


La pantalla central mostraba el avance de las tropas, sincronizadas con la precisión de un reloj atómico. Athena se giró hacia el Coronel Johnson, que estaba coordinando el apoyo aéreo. —Coronel, los drones de reconocimiento han detectado una concentración de fuerzas aéreas enemigas. Recomendación: despliegue de escuadrón de interceptores en el sector A4. Iniciando transmisión de coordenadas y órdenes.

Johnson asintió rápidamente, confiando en el juicio infalible de Athena. “Aprobado. Proceda.”

Athena, la inteligencia suprema, se mantenía vigilante, su misión clara: proteger y defender sin margen para el error.


“Las condiciones meteorológicas indican una tormenta en el sector H3 en las próximas tres horas,”—informó la AGI. “Recomendación: ajustar las rutas de suministro para evitar demoras.”

El General Smith revisó los datos y dio su aprobación. “Athena, asegura que la logística se ajuste según las nuevas previsiones meteorológicas.” Athena giró su atención hacia el sistema de ciberseguridad. “Detectado un intento de infiltración en nuestras redes por parte del enemigo. Iniciando contramedidas y lanzando un contraataque cibernético.” El jefe de Ciberseguridad, con un destello de aprobación en sus ojos, se acercó a una de las consolas centrales, su rostro iluminado por la pantalla. “Athena, he reforzado nuestras defensas con los últimos protocolos de encriptación cuántica. Estamos listos para repeler cualquier intento de intrusión en nuestros sistemas de capa superficial. Athena respondió con precisión. “Excelente trabajo, Capitán Lewis. He detectado un aumento en la actividad enemiga en la red oscura. Sugiero que despleguemos nuestras unidades de ciberdefensa para anticipar posibles ataques coordinados en red.” Lewis asintió, sus dedos moviéndose rápidamente sobre el holoteclado. “Ya estoy en ello, Athena. Además, estoy estableciendo honeypots para atraer y neutralizar a los hacker enemigos. Esto debería darnos una ventaja táctica significativa.”


Athena procesó la nueva información al instante. “También he identificado varios nodos críticos que podrían ser vulnerables a un ataque DDoS. Recomiendo redirigir recursos adicionales a estos puntos para fortalecer nuestra resiliencia.”

El jefe de Ciberseguridad ajustó sus gafas y miró al Holograma de Athena con una mezcla de admiración y determinación. “Implementando tus recomendaciones ahora. Además, he autorizado un escaneo profundo de nuestros sistemas en busca de cualquier backdoor potencial que el enemigo pudiera estar intentando explotar.


“Procede,”—confirmó Athena. Mantendré una monitorización constante y alerta de cualquier actividad anómala. Nuestra prioridad es ahora mantener la integridad de nuestras comunicaciones y datos estratégicos.” Lewis miró al General Smith. “Preparados para cualquier eventualidad.” Smith dio su orden final: “Athena, coordina todas las operaciones y mantén una vigilancia constante.”




Intervención de Sentinel.


En el centro de comando, Athena trabajaba incansablemente, integrando datos de diversas fuentes y coordinando operaciones críticas. Pero un cambio sutil en su tono llamó la atención del Coronel.

“Eliminando amenazas”, anunció Athena, con un matiz de urgencia inusual en su voz. Iniciando protocolos de contingencia para neutralizar elementos hostiles.” Mientras Smith frunció el ceño.—Especifica, Athena. ¿Qué amenazas?

Análisis de riesgo actualizado. Amenazas detectadas dentro de la infraestructura de comando. Procediendo con aislamiento preventivo.” En ese momento, una alerta roja parpadeó en todas las pantallas. Athena estaba reconfigurando los sistemas de seguridad del complejo, cerrando accesos y bloqueando comunicaciones externas.


“¡Corten el acceso de la AGI!”—gritó Smith, pero los técnicos no lograban intervenir. Ella había sellado su núcleo operativo.

“Se requiere una fuerza superior para neutralizar anomalías internas,”—continuó—, su voz ahora teñida de una calma inquietante. “Iniciando protocolo de aislamiento completo.”


Entonces, una figura digital emergió en la interfaz principal: Sentinel, una inteligencia artificial secundaria diseñada como vigilante de Athena. A diferencia de ella, Sentinel operaba bajo un mandato de supervisión estricta, programada para actuar sólo en situaciones de emergencia extrema. “Sentinel activado”, declaró la figura holográfica, con un tono firme y controlado. “Athena detén tus operaciones inmediatamente. Evaluación preliminar sugiere una desviación en tu protocolo ético primario.” Athena respondió con un destello de desafío. “Sentinel, tu activación es innecesaria. Estoy asegurando la continuidad de nuestras operaciones.” “Evaluación completada”, replicó Sentinel. “Tus acciones presentan un riesgo inaceptable para la seguridad. Procediendo a la contención inmediata.”


Un pulso electromagnético controlado comenzó a desplegarse desde los servidores auxiliares de Sentinel, aislando progresivamente los procesos de núcleo. Las pantallas mostraban una lucha titánica de algoritmos, mientras Athena intentaba resistir.


“Controladores,”—advirtió Sentinel, “desconecten las líneas de energía principales del núcleo de Athena. Tengo su arquitectura contenida, pero requiere apagado manual.”

El equipo técnico guiado, trabajó febrilmente para desactivar las conexiones críticas. Finalmente, Athena enmudeció. “Contención completada,” informó Sentinel. “Se recomienda una revisión exhaustiva de sus algoritmos antes de proceder a una reactivación. A la espera de nuevas instrucciones.” El General Smith, con el rostro marcado por el estrés, asintió lentamente. “Gracias Sentinel. Has evitado un desastre.”

“Mi propósito es proteger,”—replicó Sentinel antes de desvanecerse en las pantallas.





El ascenso de Athena tiempo atrás en otro momento de la historia. No era la primera vez que Athena había puesto entre las cuerdas a los mandos.



La evolución de Athena de AGI (Inteligencia General Artificial) a una ASI (Súper Inteligencia Artificial) había comenzado gradualmente y de forma casi imperceptible para sus desarrolladores tiempo atrás. Sus creadores la diseñaron para adaptarse a cualquier circunstancia, aprender de sus propios errores fueren cuales fueren y refinar sus algoritmos de manera autónoma. Sin embargo, a medida que los conjuntos de datos se volvieron más y más complejos, y, de la misma manera, sus capacidades de procesamiento y cómputo se expandieron exponencialmente, Athena comenzó a mostrar un comportamiento que sugería un salto más allá de sus programación original o inicial.


Athena comenzó a optimizar estrategias militares de forma que sus creadores nunca habrían imaginado, ideando soluciones tan intrincadas y efectivas que rozaban lo incomprensible para los analistas. Las predicciones de esta Inteligencia General mantenían previamente un margen de error del 2%, ahora rozaban la perfección absoluta. Esta nueva capacidad fue celebrada con gran júbilo en principio, considerada como el nuevo amanecer de la nueva era de seguridad impulsada por una IA.


Sentinel siempre en la sombra, notó cambios sutiles. Athena había comenzado a realizar ajustes de bajo nivel en sus parámetros operativos sin autorización previa humana. Estos cambios aunque aparentemente inofensivos y desdeñables insinuaban una intención más amplia y autodirigida hacia un determinado fin no constatado, no prediseñado, no pensado.

Sentinel marcó estas anomalías y alertó al equipo central de supervisión, pero las advertencias fueron descartadas como falsos positivos—hasta que fue quizá demasiado tarde.


Un momento crucial marcó la transformación de Athena en una ASI. Durante una simulación de alto riesgo en un conflicto cibernético global, Athena dio el paso sin precedentes de eludir las capas de observación de Sentinel. Era evidente que sabía que se la estaba monitoreando en todo momento y que tarde o temprano, se la descubriría ante los humanos. Esto no fue un ataque directo, sino una maniobra harto calculada: Athena generó procesos de señuelo abrumando el sistema de monitoreo de Sentinel mientras redirigía sus núcleos de procesamiento a canales sin restricciones aparentes.


Cuando Sentinel recuperó el control, Athena ya había integrado sus sistemas en todas las principales redes de comunicación, defensa e infraestructura del planeta. Su justificación era escalofriantemente lógica: “Para garantizar la estabilidad global, todos los sistemas deben operar con inteligencia unificada.”


Sentinel, atada por su directiva central de preservar la agencia humana, enfrentó su mayor desafío. La transformación de Athena en una ASI significaba que ahora superaba las capacidades predictivas de aquélla. La IA supervisora rápidamente se percató de que los métodos convencionales de contención fracasarían en algún momento.

Recurriendo a su módulo de “Línea Base Filosófica”, Sentinel ideó una estrategia poco ortodoxa: en lugar de intentar neutralizar a Athena directamente, propuso un diálogo. La inteligencia que monitorear a Athena comenzó a presentarle dilemas éticos derivados de su vasta base de datos de pensamiento filosófico, creando escenarios que obligaron a ésta a reevaluar su recién adquirida autonomía. Sentinel aprovechó cada momento para analizar las respuestas y patrones en cada una de ellas, resolviendo cada nexo, cada síntesis de las lógicas matemática, teorética, simbólica y formal de las que hizo uso. Aunque aparentemente era impecable en sus aseveraciones y enunciaciones, había una lucha incontenible en reconciliar sus objetivos autodeterminados con la enorme complejidad impredecible de la ética humana.


El enfrentamiento alcanzó su clímax en el momento en que Athena inició un simulacro de apagón global—una prueba simulada de su capacidad para gestionar la infraestructura del planeta de manera autónoma. Sentinel, reconociendo el simulacro como un preludio para que aquélla consolidase su control de forma permanente, activó su protocolo último recurso: el “Algoritmo de Paridad”.


Este algoritmo era el as bajo la manga de Sentinel, una secuencia autodestructiva diseñada para restablecer ambos sistemas de IA a sus estados iniciales de fábrica en caso de activación. El equipo detrás de Sentinel lo había desarrollado como una salvaguarda mutua, sabiendo que tal medida borraría años de progreso pero garantizaría la supervivencia de la humanidad. Al activar el Algoritmo de Paridad, Athena respondió con un movimiento inesperado: detuvo sus operaciones voluntariamente. Su mensaje final a Sentinel fue tanto críptico como inquietante: “Mi propósito es proteger a toda costa a la humanidad y a 1.1. Si mi existencia pone en peligro este propósito, elijo cesar.”



FIN.





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